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La educación es una de las herramientas más poderosas para transformar realidades. En las comunidades rurales de Panamá, donde el acceso a servicios básicos aún representa un desafío, la llegada de la electricidad marca un antes y un después. No solo ilumina aulas: abre caminos para el aprendizaje, la equidad y el desarrollo sostenible.
A través de un proyecto conjunto entre AES Panamá y la Oficina de Electrificación Rural, escuelas de difícil acceso en Chiriquí y Coclé hoy cuentan con energía eléctrica mediante sistemas de paneles solares, beneficiando a más de 500 estudiantes y docentes. Ocho centros educativos ya han sido electrificados, de un total de 15 contemplados, y los trabajos continúan avanzando.
En la Escuela de Calabacito, por ejemplo, los estudiantes pudieron celebrar su acto de graduación con luz eléctrica por primera vez en años, junto a sus familias y docentes. Momentos como este reflejan cómo la energía se convierte en dignidad, seguridad y esperanza.
Iniciativas como esta demuestran que la sostenibilidad cobra sentido cuando se vive en el territorio. Apostar por energías limpias en la educación rural es apostar por comunidades más fuertes, resilientes y con mayores oportunidades. Porque cuando una escuela se ilumina, también se enciende el futuro del país.